Vienen como voluntarios de Reino Unido, Irlanda, Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Trinidad-Tobago, las Islas Fiji y de más lugares del mundo de habla inglesa. Representan toda clase de profesión y condición social. Vienen porque les interesa conocer España a través de usted y otras personas como usted. Si usted es gallego, seguramente le hablará de Santiago de Compostela, se jactará de la cocina gallega, le describirá las leyendas de las meigas y otros espíritus del bosque, le querrá preparar una queimada. También le hablará de su trabajo, de su jefe, de sus colegas y subordinados, de sus aspiraciones profesionales, de su familia, de sus inquietudes y de su filosofía ante la vida. A través de usted, cada angloparlante aprenderá algo muy revelador e íntimo de España. En seis días con usted y sus compatriotas en VaughanTown, aprenderá más sobre este gran país que si dedicara tres meses a recorrerlo como turista normal.
El angloparlante que viene ya sabe esto o lo intuye. Y cuando llega, él también le cuenta su vida. Le cuenta cosas que no tiene la costumbre de contar a casi nadie. Lo curioso del fenómeno VaughanTown es precisamente esto: los españoles y los angloparlantes llegan con un objetivo diferente: los unos lingüístico y los otros cultural y turístico. Tal vez por esto se consigue un tercer objetivo que al final sorprende a todos: una vinculación afectiva y emocional que trasciende cualquier consideración de raza, nación o ideología.
Por esto han cruzado océanos más de 2,000 voluntarios en los últimos años y por esto seguirán viniendo. Le ayudarán a superar muchas barreras, reales e imaginadas, con el inglés y lo harán con la entrega y con la energía de un voluntario.
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